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martes, 8 de agosto de 2017

Nena



Todos dicen  que es demasiado seca, fría y distante, demasiado independiente. 
Es de esas personas que necesitan su espacio, su tiempo para ella.
No suele fascinarse por casi nada.  Es de esas personas que vive en la cruz de casi todo.  Aprendió a  no necesitar nada,  a nadie. Todo lo que posee está  dentro de  ella o en esa caja de zapatos.

Es martes, las luces del día  a penas despuntan.  Ella duerme con su camisón de verano.  Siente el calor del día entrar por la ventana.  Abre con pereza los ojos y sonríe... 
"Buenos días nena".  Él está  de rodillas sobre el colchón entre sus  piernas.  Acaricia sus tobillos, sube sus dedos hacia los muslos y sube hacia su cintura el camisón.   Ella gira con suavidad la vista para mirar como él la mira y le murmura alguna de esas cosas suyas para hacerla sentir...   
Él le pide permiso y ella afirma con la cabeza, sonríe y cierra los ojos.

Le hace sentir la mujer más bonita del sur. La más deseada,  su corazón late con fuerza. Cuando está  en la cama con él, cuando lo siente jugando entre sus piernas olvida  todo,  toda la hiel de la vida desaparece. Cuando él está con ella se siente como una niña curiosa y traviesa. Siente el peso de él  sobre su espalda y  se deja enlazar los dedos de sus manos con los de él. Y sonríe, y se siente como mecida por mareas agitadas, sin miedo a perder el rumbo, sin miedo a caer en las aguas heladas del nunca jamás, ni en esos remolinos del para siempre, él la mece en las aguas agitadas del ahora.   Se deja mecer mientras aprieta las manos,  mientras se sumerge en las profundidades del océano de todos los placeres,  el ahogo mudo  y ese dejarse llevar por las corrientes  del cuerpo. 

Él la mira, descubre sus ojos brillantes y abiertos como la que vio grandes maravillas,  con la mirada de una niña avergonzada de haber encontrado algo tan bueno  que lo guarda para ella. Él se tumba a su lado un momento. 

"Buenos días" Dice ella después de haber  recobrado el aliento.  Se queda así un instante hasta que el corazón vuelve al ritmo de mujer seca, fría, distante y demasiado independiente, de mujer que necesita su espacio, su tiempo para ella.  Sabe que el día debe proseguir.  Ella se levanta pensando en darse una ducha. Él le dice que la quiere y ella  le dice que lo quiere. Y recuerda que...  Todo lo que posee está  dentro de  ella o en esa caja de zapatos.





10 comentarios:

  1. ... Y solo él sabe como realmente ella es, un abrazo Nieves!

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  2. "Yo también te quiero, pero ahora vete que no quiero acostumbrarme a estar contigo".
    Besos.

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  3. No tiene por qué ser dulce y " riquiña" con todos!

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  4. Buen despertar!!! Pero podía ser un poquito menos fría.. que por eso no va a dejar de ser independiente,no?
    Mil besos Nieves!!

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  5. Hola Nieves

    Apasionado e interesante relato el que nos traes hoy!

    Besos

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  6. Hermoso relato, Nieves.
    Besos 🌹 feliz noche 🌃

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  7. Siempre apasionada. Bellas letras
    Besos

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  8. A ver si consigo que me despierten así una vez al mes...
    ... vale, me conformo con una vez al trimestre, pero de ahí no bajo

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  9. Muchas gracias por vuestras palabras, por vuestras palabras y por estar ahi... siempre.

    Besitos :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....